martes, 26 de junio de 2007

Se equivocó la paloma


Se equivocó la paloma.

Se equivocaba.


Por ir al Norte, fue al Sur.

Creyó que el trigo era agua.

Se equivocaba.


Creyó que el mar era el cielo;

que la noche la mañana.

Se equivocaba.


Que las estrellas eran rocío;

que la calor, la nevada.

Se equivocaba.


Que tu falda era tu blusa;

que tu corazón su casa.

Se equivocaba.


(Ella se durmió en la orilla.

Tú, en la cumbre de una rama.)
Rafael Alberti

De noches y fotos


Veo injusto el maltrato ofrecido desde esta nuestra página a la bodega que más vino y recuerdos (a la fuerza con calendarios, cds, etc) nos ha ofrecido....
He allí a lo lejos...el Benito

jueves, 21 de junio de 2007

Aquel verano en Italia


En llegando a esta pasión,

un volcán, un Etna hecho,

quisiera arrancar del pecho

pedazos del corazón.

martes, 12 de junio de 2007

sábado, 9 de junio de 2007

La actualidad de un clásico

" ¿Sabe usted, por ejemplo, que en el momento en que yo os hablo hay cien mil locos de nuestra especie que llevan sombrero y que matan a otros cien mil animales que llevan turbante, o son asesinados por ellos, y que así ocurre en toda la tierra desde tiempo inmemorial? Estremecióse el Sirio y preguntó cuál podía ser el motivo de tan horribles querellas entre animales tan ruines. “El motivo es, dijo el filósofo, unos cuantos trozos de tierra tan grandes como vuestro talón. Y no se trata de que algunos de esos millones de hombres que se dejan la vida pretenda obtener para sí ni un pequeño terrón de ella. Lo que se ventila no es más que saber si esa tierra pertenecerá a un cierto hombre que se llama Sultán o a otro que, yo no sé por qué, se hace llamar César . Ni el uno ni el otro han visto ni verán jamás el pequeño rincón de tierra que está en litigio, y casi ninguno de esos animales que se matan mutuamente ha visto nunca al animal por el cual se matan”.
- ¡Desgraciados! exclamó el Sirio con indignación, ¿puede concebirse tal exceso de rabia tan furiosa? Ganas me dan de dar tres pasos, y de aplastar con otros tantos puntapiés a toda esta ralea de asesinos ridículos. No vale la pena que os toméis tal molestia, que de sobra se están labrando ya ellos su propia ruina. Sabed que dentro de diez años no seguirá viviendo ni la centésima parte de estos miserables; sabed que incluso antes de sacar la espada, el hambre, la fatiga o la intemperancia habrán acabado con casi todos. Por otra parte, no es a ellos a los que hay que castigar: es a esos bárbaros sedentarios que apoltronados en sus despachos ordenan, mientras hacen la digestión, el exterminio de un millón de hombres y a continuación dan solemnemente gracias a Dios por ello. "

Voltaire
Cándido (fragmento)

jueves, 7 de junio de 2007

Es horrible darse cuenta de que eres, en parte, mucho de lo nunca quisiste ser. Domas a tus demonios, y justo cuando crees que ya están listos para hacer su función, las piruetas que les mandaste, se ríen y amenazan al público. Y sólo puedes llorar. Es entonces cuando se aprovechan, te dominan, te asustan a ti, y a quien te rodea, y tardan unos días en irse.

Eso es todo, pero esta vez parece que se resisten más y han tomado mi mano izquierda.

Esto en principio no debería ser grave, nunca he sido zurda. Eso sí, debo mantener la mano bien controlada, porque a la mínima intenta mofarse de mi guardia, e intenta llegar hasta la cara, donde va directa a los ojos, intentando lastimarlos para sacar la lágrima. Parece que es todo lo que quieren, los demonios. Sacar la lágrima. Y uno tiene que andarse con mucho cuidado, porque no paro de pensar qué pasaría si llegan a la mano derecha...

martes, 5 de junio de 2007

Bebé Rocamadour....

lunes, 4 de junio de 2007


No queremos parecernos a la mañana, que dispersa las fiestas.

domingo, 3 de junio de 2007

Aquella canción...



Recibiré postales del extranjero,
tiernas y ajadas, besos, recuerdos.
¿Cómo están todos? Te echo de menos.
Cómo pasa el tiempo...

Seremos otros, seremos más viejos,
y cuando por fin me observe en tu espejo,
espero al menos que me reconozca,
me recuerde al que soy ahora.

Aquellas manos, aquella mujer,
aquel invierno no paraba de llover,
perdona que llegue tan tarde,
espero saber compensarte.

Estás tan bonita, te invito a un café,
la tarde es nuestra, desnúdame.
Tras el relámpago te decía: "Siempre
recogeré flores en tu vientre".

Otro hombre dormirá contigo
y dará nombre a todos tus hijos.
Ven, acércate a mí,
deja que te vea,
que otras primaveras
te han de llevar muy lejos de mí.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

Las frías mañanas en la facultad,
tú casi siempre huías conmigo al bar,
y me enfadaba si preferías
el aula a mi compañía.

Sobre la mesa botellas vacías,
qué sano es arrancarte esa risa,
y ahora cambiemos el mundo, amigo,
que tú ya has cambiado el mío.

¿Qué haré cuando te busque en la clase,
y mi eco me responda al llamarte?
Otros vendrán y me dirán
que te marchaste,
que te cansaste
ya de esperar.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

Y la ronquera, los traicioneros nervios,
que me atacan antes de cada concierto,
viejas canciones, antiguos versos,
que espero retenga algún eco.

Y en el futuro espero, compañero, hermanos,
ser un buen tipo, no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.

Pero basta de lamentos,
brindemos, es el momento,
que estamos todos
y no falta casi nadie,
que hay que apurar
la noche que acaba de empezar.

Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?

[ Ismael Serrano]